Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Rafael Pastorino Cabo

Virgen de Regla

ARRUCHI

La lluvia caída con insistencia parecía haberse cebado con el pilar de hierro fundido de la esquina del Colmado. Alguna derivación del tendido eléctrico público o de la deficiente instalación de la tienda convertían la pared en una especie de respaldo de silla eléctrica de bajo voltaje.
Perico, uno de los hijos de Juanito, el de la luz, daba explicaciones acerca del fenómeno que ponía los pelos de punta y hacía respingar a todo el que se dejaba caer en la fachada de Manolo Ferreira, más conocido por Manolo, el del Colmao.
Perico decía “pon la mano aquí” y los chiquillos daban una encojetá patrá que les mudaba el color.
Enfrente, en la otra esquina, el farmacéutico despachaba a una concurrida clientela.

La cosecha de bolos había sido más que aceptable gracias a la aportación de los americanitos. Así que el reparto del botín dio para tirar las campanas al vuelo.
Lucas se dio prisa en ofrecer su mercancía en el mismo lote que vendía las canicas de su hermano pequeño. Los bolos de mármol se los quitaban de las manos y los de cristal, idem de lo mismo.
-Pelma, me quedan los tres más bonitos. Estos dos para mí y este de mármol para tí. Ya tenemos para las pastillas.
Carmelo esperaba turno en la barbería de Paquito. Era el próximo en pasar bajo el imperio de las tijeras. Miró con pena el bajonazo que había dado su tesoro de perlas.De no caberles en las manos a uno solo. Se recreó en la belleza y perfección del bolo americano y se resignó al guardar su canica de mármol veteado en un bolsillo. Nunca había tenido un bolo tan hermoso. Nunca había visto a nadie un bolo de maña como el suyo.
-¡Con todos los bolos que teníamos hace un rato y nos hemos quedado arruchi sin jugar siquiera !
-Pero tenemos dinerito para estrenar los cañoncitos.
Lucas le puso unas monedas en la mano y le dijo que fuese a comprar una cajita de pastillas de clorato, para las llagas.
-Es que ahora me toca pelarme.
-Tienes tiempo de sobra. Yo te aviso.A ver la boca.Ábrela.
Carmelo abrió la boca para que pudiese verle las llagas.
-¡Como un Cristo!¡Qué apañao eres, joé!
-Hice lo que me dijiste. He chupao en el grifo del colegio y luego me he estado dando bocaditos por los pellejitos de la boca.
-Vale. No chupes más en el grifo, que ya ves lo que pasa. ¿Te duele?
-Un poco.
-Venga, acércate al Nono, que ese te las da. Tú enséñale la boca.
Carmelo había oído que si el farmacéutico no te veía las llagas, no había nada que hacer: te ibas sin pastillas a hacer una porquería de pólvora.
-¿Qué quiere el señor?
Carmelo abrió la boca exagerando un poco el dolor que le producían las llagas.
-Dice mi padre que me dé una caja de pastillas para las llagas.
-¿Una caja? Eso se te quita con dos pastillas.
-Es que mi hermano también las tiene. Mi padre me ha dicho una caja.
El Nono cogió el dinero y le dio una caja de clorato potásico, casi casi convencido de que Carmelo se tomaría las pastillas. Lo siguió con la mirada viendo cómo cruzaba la calle y se metía en la barbería, daba la cajita a Lucas y éste sacaba una de las tabletas para que su hermanillo se la metiese en la boca. El farmacéutico se emocionó.”¡Ya era hora de que algún niño comprase clorato para las llagas en vez de para hacer pólvora!”, se dijo.
-Estas las machacamos en cuanto te peles. Anda, sube, que te toca ya.Te espero en el taller del Perico.
-Vale. No toques la pared, que da calambre.
-Ya lo sé, Pelma.
Paquito le hizo la fiesta y la reverencia de costumbre.
-Suba al trono, majestad. ¿Cómo se va a pelar el caballero?
El barbero sabía cómo tratar a los niños.
-Dice mi madre que me pele al Alfonso.
-Eso está hecho, campeón.



escrito el 17 de Noviembre de 2011 por en General


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2 Comentarios en ARRUCHI

  1. mochon | 21-11-2011 a las 12:52 | Denunciar Comentario
    1

    ¿Qué pasa con la polvora¿

  2. pasto | 22-11-2011 a las 13:27 | Denunciar Comentario
    2

    Lo podrás descubrir leyendo las entradas con la etiqueta “cañoncitos de plomo”.Ten paciencia.

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